
Comprar un sistema no soluciona nada por sí solo. El problema no es la tecnología, es la falta de procesos que la respalden.
Cuando los sistemas se implementan sin diagnóstico ni estructura, se convierten en Excel caros. En cambio, cuando están alineados a procesos claros, se vuelven aliados estratégicos.
La tecnología debe servir al negocio, no complicarlo.








